Evaluación formativa: qué es, ejemplos y estrategias
Qué es la evaluación formativa, cómo se diferencia de la sumativa, qué dicen el Decreto 67 de Chile y la Nueva Escuela Mexicana, y doce estrategias para usarla mañana en la sala.
Qué es
La evaluación formativa es la que se usa mientras se aprende para decidir qué hacer a continuación. El profesor recoge evidencia de lo que el curso entendió (una respuesta, un ejercicio, un borrador) y con eso ajusta la clase; el estudiante recibe una retroalimentación que le dice qué le falta y cómo seguir.
No depende del instrumento: una misma prueba es formativa si sus resultados cambian lo que se hace después, y sumativa si solo se anota la nota. Por eso se suele decir que la evaluación formativa es evaluación para el aprendizaje, y la sumativa, evaluación del aprendizaje.
Qué dicen las normas
Chile. El Decreto 67 de 2018 del Ministerio de Educación de Chile dice en su artículo 4 que la evaluación tiene un uso formativo cuando se integra a la enseñanza «para monitorear y acompañar el aprendizaje»: la evidencia se obtiene, interpreta y usa por profesores y estudiantes para decidir los siguientes pasos. La sumativa, en cambio, busca certificar los aprendizajes, generalmente mediante una calificación. El artículo 18 pide que cada reglamento de evaluación explique las estrategias que usará el colegio para potenciar la evaluación formativa.
México. El Acuerdo 10/09/23 de la SEP parte de que la evaluación forma parte del proceso formativo: surge del diálogo entre profesor y estudiante, se apoya en la participación y la observación sistemática, y retroalimenta el proceso al identificar logros, obstáculos y lo que falta por trabajar. En la boleta, además de la calificación, van observaciones y sugerencias por campo formativo.
Cómo se hace, en cinco pasos
- Aclara la meta. Di qué se espera lograr y cómo se ve un buen trabajo, con un ejemplo o una rúbrica.
- Recoge evidencia. Una pregunta a todo el curso, no solo a quien levanta la mano.
- Interprétala. ¿Cuántos entendieron? ¿Qué error se repite?
- Retroalimenta. Comentarios concretos sobre qué mejorar, referidos a la meta.
- Ajusta. Reenseña, agrupa distinto o avanza, según lo que viste.
Doce estrategias para la sala
- Ticket de salida. Al final de la clase, una o dos preguntas en un papel. Lees las respuestas en cinco minutos y sabes con qué empezar la clase siguiente.
- Pizarras individuales. Cada estudiante responde en una pizarra o una hoja y la levanta a la vez. Ves en segundos cuántos entendieron, sin que nadie se esconda.
- Pregunta bisagra. Una pregunta de alternativas en un punto clave de la clase, con distractores que delatan errores típicos. Según las respuestas, sigues o reenseñas.
- Semáforo. Verde: lo entiendo. Amarillo: tengo dudas. Rojo: no lo entiendo. Los verdes pueden ayudar a los amarillos mientras atiendes a los rojos.
- Palitos con nombres. Eliges al azar quién responde. Así todos piensan la respuesta, no solo los que levantan la mano.
- Tiempo de espera. Después de preguntar, cuenta cinco segundos antes de dar la palabra. Más estudiantes alcanzan a pensar una respuesta.
- 3-2-1. Tres cosas que aprendí, dos que me llamaron la atención y una pregunta que me queda. Sirve de cierre y de diagnóstico para la clase siguiente.
- Dos estrellas y un deseo. Retroalimentación entre pares: dos cosas logradas y una por mejorar, siempre referidas a los criterios de la rúbrica.
- Ejemplos de trabajos. Muestra un trabajo logrado y uno por lograr (anónimos o hechos por ti) y pide que digan cuál es cuál y por qué. Así el criterio se vuelve concreto.
- Autoevaluación con rúbrica. Antes de entregar, el estudiante marca su nivel en cada criterio. Compararlo con tu corrección muestra qué entiende por un buen trabajo.
- Muro de dudas. Un espacio en la pizarra o en papeles para dejar preguntas durante la clase. Lo revisas al final o al inicio de la siguiente.
- Primero comentarios, después nota. Devuelve el trabajo con comentarios y sin nota; el estudiante corrige y la nota va en la segunda entrega. Así los comentarios se leen.
Buenas preguntas formativas
Las preguntas que solo piden recordar muestran poco. Una pregunta de nivel medio o alto de la taxonomía de Bloom (explicar, aplicar a un caso nuevo, comparar) revela si el estudiante entendió o solo memorizó. Una buena pregunta bisagra tiene alternativas incorrectas que corresponden a errores típicos: si muchos eligen la misma, ya sabes qué reenseñar.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la evaluación formativa?
Es la evaluación que se hace durante el aprendizaje para decidir qué hacer a continuación: el profesor recoge evidencia de lo que el curso entendió y ajusta la enseñanza, y el estudiante sabe qué le falta. Lo que la define no es el instrumento, sino que la información se usa para mejorar el aprendizaje y no solo para poner una nota.
¿La evaluación formativa lleva nota?
Por lo general no, porque su objetivo es aprender, y una nota tiende a cerrar la conversación. En Chile, el Decreto 67 distingue el uso formativo (monitorear y acompañar) del sumativo (certificar, generalmente con una calificación); cómo se registra cada una lo define el reglamento de evaluación de cada colegio.
¿Qué es la evaluación formativa en la Nueva Escuela Mexicana?
En la NEM la evaluación forma parte del proceso formativo y nace del diálogo entre profesor y estudiante: se basa en la participación y la observación sistemática del avance, retroalimenta el proceso y desencadena la autorreflexión, según los considerandos del Acuerdo 10/09/23 de la SEP. Por eso la boleta incluye observaciones y sugerencias además de la calificación.
¿Cuál es la diferencia entre evaluación formativa y sumativa?
La formativa ocurre durante el aprendizaje y sirve para decidir el siguiente paso; la sumativa, al final, para certificar lo aprendido. Más detalle en tipos de evaluación.
¿Cuánto tiempo toma?
Poco, si se elige bien la estrategia: un ticket de salida o una pregunta bisagra se revisan en cinco minutos. Lo que toma tiempo es cambiar la clase siguiente según lo que muestran, y ese es justamente el punto.